Libro

Mientras camino pienso

Tenemos cerca de 60.000 pensamientos a lo largo de un día, no me dirás tú que un paseo para ordenar las ideas no suena alentador. Dichosas las parejas que nos “echamos a la calle” y damos rienda suelta a nuestra imaginación.

Cuando escriba el guión de un cuento me decantaré por desarrollar una historia basada en un escenario parecido al que se da en la película Alicia en el País de las Maravillas o El Mago de Oz donde seguir una senda, como si del Juego de la Oca se tratase.

Quien no recuerda una escena de alguna película donde se ve algún integrante del reparto andando de un lado para otro con un gesto pensativo en su rostro mientras se rasca la cabeza y frota su barbilla.

Y para todo lo demás camina, más que sea solo por cuidar tu salud, si puedes hacerlo es una obligación moverte por tus propios medios.

Algo debe estar fallando cuando vamos en coche a nuestro gimnasio de moda favorito que se encuentra a 10 km de nuestra casa. Luego nos quejaremos porque se rompe nuestro principal medio de transporte o nos “fundimos” unos ahorros que podíamos emplear en otras acciones más beneficiosas.

Respecto a los que se encuentran cómodos compartiendo sus pensamientos en público y/o se sientan confundidos con mis ideas, aclararles que, la intención de este segundo libro es abrir una ventana de aire fresco para dar esperanza a un público mayoritariamente en busca de los métodos de comunicación básicos fuera y dentro de las relaciones sociales.

Tocaré métodos dirigidos a un lector que puede ir desde un rango de 14 años de un niño autista hasta el empresario que tiene facilidad para relacionarse y se ha convertido en un líder. Sinceramente pienso que hablar es un arte y más hacerlo en público. Puede presentarse de todas las maneras inimaginables.

Las personas hablamos para poder llegar a entendernos más fácilmente, lo cual está muy bien si lo hacemos desde el corazón, ya que en gran media está en juego ni más ni menos que el orden de las ideas que a veces pierden credibilidad, cuando entrañan una difícil comprensión, ¿porqué nos sucede?

Algo parecido pasa con las palabras al hablar. Nuestra voz activa la mente del resto de receptores, aparece la síntesis neuronal, tanto al vocalizar como al escribir, como si fueras un artista de regatón.

Con los chats a través de los Smartphone se está experimentando un gran aumento en la comunicación escrita que sustituye a la llamada telefónica. Como cuando alguien se desplaza por la acera de una calle de su barrio y de repente suena la pegadiza melodía del mensaje.

Decides contestas hasta que finalmente te das cuenta que quizás deberías detenerte y tomar la decisión de prestar la atención pertinente que se merece la conversación o seguir tu marcha, sin darle mayor importancia.

Está ganando adeptos la función de los mensajes con audios que explicaré más adelante. A modo reflexivo, me gustaría lanzarte esta pregunta, ¿en que te fundamentarías tú para malgastar el preciado tiempo que se dispone?